El hallazgo de un tiburón cíclope

El reciente hallazgo de un tiburón toro (Carcharhinus leucas) albino y cíclope ha dejado a muchos biólogos sorprendidos. Viendo las fotografías, muchos hubiesen pensado que era una falsificación de no haberse publicado en National Geographic, una revista generalista que goza de gran prestigio.


A finales de junio, Enrique Lucero León capturó, de manera legal, a una hembra de tiburón toro. Cuando despiezó al animal se encontró con que estaba embarazada. La camada consistía en diez crías, nueve completamente normales y un pequeño ejemplar albino con un solo ojo en posición central. Sorprendido, colgó unas fotos de su hallazgo en Facebook, a través de las cuales un grupo de biólogos del Centro Interdiciplinario de Ciencias Marinas de la Paz se interesaron por el animal.

Felipe Galván-Magaña, responsable de la investigación, fue el primero en confirmar que no se trataba de una falsificación. El ejemplar, aunque extraño, es real. Él mismo explica que, aunque no es algo habitual, se conocen más casos como este. El término técnico es ciclópea, y se trata de un desarrollo embrionario anormal que da como resultado un solo ojo, situado en mitad de la cara. Ocurre a lo largo de todos los vertebrados, y hay registros de en torno a 50 casos, siempre en fetos.

Este tipo de desarrollos anormales suponen un grave problema para los individuos que lo sufren, ya que limita en gran medida sus posibilidades de supervivencia. Este tipo de ejemplares pierden la visión en profundidad, pasando de percibir tres dimensiones a solo dos. Incluso en especies que dependen en tan baja medida de la vista para cazar, la incapacidad para percibir correctamente las distancias, los obstáculos y los peligros implican una supervivencia muy escasa.


La propuesta de que fuese una adaptación a un medio enrarecido en el que el agua se encontrase habitualmente turbio se descartó rápidamente. La zona en que la hembra fue pescada cuenta con aguas claras y cristalinas; por lo tanto, solo se puede tratar de un ejemplo de malformación de un feto. Los investigadores consideran que con este ejemplar se demuestra cuántas cosas quedan por conocer del desarrollo embrionario que puedan ayudar a desarrollar la disciplina.

El equipo liderado por Galván-Magaña sigue realizando análisis al feto, comparando los resultados con lo que se conoce sobre el síndrome de ciclópea y trabajando en un artículo o un conjunto de artículos, dependiendo de lo que encuentren.